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Cómo funciona el chip clásico
Posted on October 29th, 2009 1 commentEl golpe de chip es un golpe sencillo. Se juega desde distancias muy próximas al green con el objetivo de llegar pronto hasta él y dejar que la bola ruede después hasta acercarse lo más posible al hoyo. Y por tratarse de un golpe sencillo, existe un número no despreciable de técnicas que explican cómo se debe realizar este golpe. En esta entrada hablaremos del método más popular intentando explicar el trasfondo que justifica cada una de sus características.
En cuanto a las técnicas de chip hay dos tendencias básicas: las que se basan en un movimiento de putt extendido y las que se basan en un movimiento de pitch reducido. Y es más habitual que los profesores propongan variantes de la primera tendencia. Para ello, lo ideal es que tuviéramos en la bolsa un conjunto de palos que se parecieran al putter, es decir, palos con poca longitud de varilla y con poco loft. Sin embargo, con la composición de las bolsas actuales, esto es bastante imposible. Los palos que más se parecen por longitud son los wedges, pero tienen lofts muy grandes. Y los palos que tienen lofts más bajos, las maderas, tienen unas varillas larguísimas. Ante la duda entre ambos grupos de palos, la decisión unánime es utilizar los wedges y disminuir los grados de loft mediante la modificación de la postura. Veamos como:
- Como en el golpe de putt, el “chip clásico” se basa en hacer un swing muy simple en el que no exista quiebro de muñecas. Dado que la distancia a recorrer es pequeña no es necesario complicar el swing más de lo necesario. Y basta con un movimiento similar al que se usa cuando se patea.
- Para hacer el swing aun mas fácil, lo habitual es que los profesores propongan evitar los lofts con mas grados (como en el lob wedge) que, como se explicaba en una entrada anterior, tienen menos margen de error. Para ello el movimiento habitual es inclinar el palo en la dirección “hacia el objetivo”. Con ello se consigue un “de-loft” de unos 8-9 grados aproximadamente. O lo que es lo mismo, es como usar unos dos palos menos.
- Este de-loft hace que las manos se coloquen adelantadas respecto a su posición habitual. Para facilitar el impacto, este desplazamiento de las manos fuerza a colocar la bola en una posición más retrasada en el stance. De esta manera, las manos se encuentran en una posición más natural en el momento del impacto. De no hacerlo tendrían que golpear a la bola muy adelantadas, algo que no sólo es extraño sino con tendencia a producir errores.

- Pero al retrasar la bola en el stance, la bola tiende a salir en dirección a la derecha. Esto puede ocurrir por dos motivos: porque cuadremos mal la cara o porque nuestra línea de movimiento del palo esta desplazada hacia la derecha. El primero de los factores es el más relevante en un golpe de poca potencia como el chip y, por suerte es fácil de corregir. El segundo afecta poco lo que compensa el que sea difícil de corregir. En cualquier caso, lo habitual es adoptar un stance hacia la izquierda que corrija esta tendencia a derechas. Cada persona tendrá que calibrar como de grande ha de ser esta desviación.
Resumiendo. Para hacer un swing sin quiebro de muñecas se necesita utilizar menos loft en la cara del palo. El palo se inclina hacia el hoyo para reducir el loft y así conseguir más distancia. En esta postura la bola se retrasa para facilitar el golpe. Y esto obliga a girar el stance hacia la derecha para compensar.
La principal ventaja de hacer el chip de esta manera es que se dispone de muchos elementos para el control la distancia. Por el contrario, la precisión lateral es más difícil de conseguir por el hecho de que hay que hacer compensaciones en el procedimiento. Lo bueno es que esta precisión lateral no depende de la distancia del golpe (como ocurre con otros golpes) y una vez que se haya ajustado funcionará siempre. Bueno, como todo en golf, cuando quiera.
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Cómo funciona el sistema de hándicap EGA
Posted on October 22nd, 2009 3 commentsEl sistema de hándicap es uno de los pilares del juego del golf. Su propósito es igualar a los jugadores teniendo en cuenta el talento que cada uno tiene para la práctica de este deporte. Se hace añadiendo una ventaja, en forma de golpes, que se otorgan al jugador de peor nivel. De esta forma, una competición se convierte en una lucha por conocer qué jugador es el que realiza una mayor mejora sobre el nivel que tiene.
En el caso de la Real Federación Española de Golf, el hándicap se regula por medio de un sistema que se describe aquí. El sistema es bastante complejo, admitámoslo, y es bastante habitual que los jugadores no lo entiendan (en mi caso fueron necesarias grandes dosis de perseverancia para volver una y otra vez a leer un texto hasta conseguir su entendimiento). Se basa en que cada jugador se le asignan unos puntos (stableford) en función de lo bien o mal que juegue un hoyo. Cuanto menos golpes, más puntos. Y cuanto más golpes, menos puntos. Pero con un límite de cero, es decir, que a partir de un número de golpes da lo mismo que el resultado es siempre el mismo. La idea es no tener en cuenta esos hoyos desastrosos que se suelen hacer en todos los recorridos.
De lo que me gustaría hablar aquí es de hasta qué punto el sistema cumple su función. Y lo haremos con un ejemplo. Imaginemos que un jugador juega en el campo del Olivar de la Hinojosa en Madrid y obtiene un resultado como el siguiente. Sí, para el curioso diré que se trata de una tarjeta real de un pasado aún no muy lejano.

E imaginemos para simplificar que un jugador es capaz de mantener tan bien su nivel que cada vez que juega firma la misma tarjeta. Por supuesto es un caso ficticio, pero se trata de un modelo sencillo y suficientemente bueno para permitir aflorar algunas conclusiones básicas. Uno podría esperar que la primera vez que firma esta tarjeta, su hándicap se actualizara de forma que se mantuviera en el nuevo valor hasta que firmara una tarjeta distinta. Sin embargo, el sistema no funciona así. Veámoslo.
Para empezar el hándicap no se actualiza de una vez, sino que necesita varios pasos hasta que se estabiliza. Si, por ejemplo, el hándicap previo es mayor, el hándicap baja muy rápidamente en las primeras iteraciones para disminuir cada vez menos ya al final estabilizarse. En el ejemplo real antes citado, con un hándicap de partida 36, la evolución se mostraría en la siguiente figura. En el podemos ver cómo, jugando exactamente igual en varias partidas sucesivas, se pasaría de 36 a 33,1 en la primera, de 33,1 a 32,2 en la segunda, y así sucesivamente.

Pero si el hándicap de partida es inferior al hándicap final la subida se produce más lentamente y de forma constante. Es una de las particularidades del sistema que favorece las mejores tarjetas frente a las peores. Cosa que al final sirve para que los jugadores pierdan el miedo a competir ya que, por muy mal que se de la cosa, la perdida de hándicap que ocasiona va a ser muy baja. En el ejemplo anterior, si el hándicap de partida fuera 25, la evolución sería la siguiente

A la vista de lo que muestran estas gráficas, se pueden obtener varias conclusiones:
- El sistema de hándicap se ajusta “poco a poco” y no “de una sola vez”, algo que parece razonable ya que no parece justo que el hándicap de un jugador dependa de “una sola partida feliz”.
- El hándicap se ajusta más rápido “para bajar” que para “subir”. Independientemente de lo justo que pueda parecer, lo que hace esta característica es potenciar que la gente juegue torneos. Si el riesgo que un jugador tiene si le sale una partida mala es bajo puesto que la subida de hándicap será pequeña. En cambio la recompensa si juega una buena partida será grande porque la bajada de hándicap será mucho mayor.
- Es posible que dos jugadores con exactamente el mismo nivel de juego tengan hándicap completamente diferente. En realidad, con un mismo nivel de juego un jugador puede tener un hándicap exacto que varíe en una banda de “valores de hándicap”. Esta banda será más amplia para los jugadores de hándicap alto (de unos 5 golpes) e irá disminuyendo a medida que el jugador es mejor. La explicación, para el que tenga curiosidad, tiene que ver con el margen de puntos stableford que hace que un resultado se encuentre en la “zona neutra”.

Llegados a este punto hay que reconocer que el jugador real no es tan regular y lo normal es que sus tarjetas varíen de un día a otro. Pero esto merece un análisis independiente que dejamos para otra entrada, que está ya resulta incluso demasiado larga.
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Por que no es correcto hablar de “dejar espacio para pasar las manos”
Posted on October 19th, 2009 1 commentQuizás este es uno de esos “consejos mal expresados” mas populares. Lo que dice es que en el downswing se han de girar las caderas antes que los hombros y los brazos con el objetivo de “hacer hueco” para que las manos puedan actuar de forma correcta. El consejo es bueno, como se comentaba en esta entrada anterior. Sin embargo, la forma de expresarlo no solo no es correcta sino que es opuesta a la realidad.
Probablemente el principio de este error, o por lo menos de su popularización, venga de Ralph Mann autor del libro “Swing like a pro”. Este experto en biomecánica y medallista olímpico analizó el swing de los grandes golfistas de su tiempo y obtuvo, a partir de ellos, un modelo de como debería ser el swing ideal reuniendo los mecanismos mas utilizados por todos ellos. A partir de este conocimiento desarrollo una técnica de aprendizaje del swing basada en la comparación y alineación del swing del alumno con el swing ideal del pro.
Pues bien, Ralph Mann introduce el concepto de “move the hips out of the way” en la página 153 de “Swing like a pro”. Y su lectura, reconozco, puede conducir al error. Pero cuando uno lee el resto de la obra, incluyendo párrafos posteriores referidos al mismo concepto, la duda desaparece. Estamos ante el clásico ejemplo de frase sacada de contexto que toma vida propia.
Lo que ocurre en la realidad es que el giro de las caderas no solo no crea espacio sino que lo “destruye”. Hasta tal punto que las manos, en el downswing, tienen tendencia a no acercarse al cuerpo tanto como debieran, causando un movimiento “de fuera adentro” que el golfista tiene que compensar con otros movimientos. Es más. El propio Ralph Mann habla de que una de las diferencias del swing del pro con el swing de la mayoría de los profesionales es la capacidad de estos de mantener en el downswing una trayectoria de manos próxima al cuerpo, en contra de la tendencia natural. Esto les permite realizar una trayectoria “de fuera adentro” previa al impacto optima.

En resumen. El consejo es bueno. El que la parte inferior del cuerpo gire antes es bueno pero no para crear espacio sino para generar mas velocidad final de la cabeza del palo. De hecho hay que luchar contra la falta de espacio que este movimiento deseable genera.
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Cómo funciona el modelo de doble palanca o de doble péndulo
Posted on October 8th, 2009 2 commentsCuando los científicos intentan analizar el swing de golf, el procedimiento habitual acaba conduciendo a la creación de un modelo que sea lo suficientemente simple como para representar la realidad pero que sea lo suficientemente sencillo como para ser “relativamente sencillo” de utilizar. Entre estos modelos, uno de los más antiguos es el llamado de “doble palanca” o de “doble péndulo”. Su virtud es que es muy sencillo y aunque su resolución necesita del análisis de ecuaciones diferenciales, cosa que no está al alcance de todo el mundo, tiene la virtud de que cualquiera puede entenderlo con facilidad.
El modelo representa solamente el downswing de un golfista y no el swing en su totalidad. Sustituye al golfista por dos objetos alargados rígidos, que están unidos entre sí y que uno de ellos está fijo por uno de los extremos. El punto fijo sería el hombro izquierdo, el punto de unión de ambos objetos serían las muñecas del golfista y el único extremo libre de los dos objetos sería la cara del palo. Todo ello se representa en la siguiente figura.

Por supuesto el modelo no representa con exactitud la complejidad del movimiento de swing, por lo que no es posible con él llegar a conclusiones muy detalladas. Pero es lo suficientemente bueno para comprender cómo funciona el swing de golf y, sobre todo, para sacar importantes conclusiones sobre cómo obtener potencia en el golpeo de la bola. De hecho, algunas de las diferencias con el swing real serían:
- En la realidad no existe un punto fijo sobre el que oscila el doble péndulo. Lo más parecido a tal cosa sería la cabeza pero, como es bien sabido, esta se desplaza durante el downswing, aunque sea de modo muy ligero. Pero el brazo no comienza en la cabeza sino en el hombro y éste sí que se mueve ampliamente en el backswing.
- El modelo no contempla las limitaciones de movimiento de las articulaciones del ser humano que hacen que la cara del palo tenga que rotar alrededor del brazo. En el modelo la cara del palo estaría siempre encarada y no rotaría alrededor del eje como en el mundo real. El modelo asume que la unión en las muñecas es perfecta y sin limitaciones.
- En la realidad, el brazo izquierdo no es un cuerpo rígido, aunque es cierto que suele permanecer muy estiradito. Pero más significativo es que el palo tampoco lo es. Las fuerzas que actúan sobre él, hacen que se doble hacia adelante o hacia atrás en distintas fases del downswing.
A pesar de todo ello, insisto, el modelo es suficientemente bueno para obtener conclusiones significativas. Sobre todo porque se trata de un problema clásico de los que analiza la mecánica clásica y sus consecuencias son ampliamente conocidas. Veamos alguna de ellas:
- Cuanto menor es el ángulo que separa a ambos cuerpos rígidos al principio del downswing, mayor es la potencia que tiene el golpe. Dicho en el lenguaje de un golfista, cuanto más se quiebren las muñecas en el tope del backswing, mayor potencia de consigue. Esto es lo que hacen golfistas como Ben Hogan conseguir ser un cañonero con el drive.

- Cuanto más tiempo se mantenga el ángulo entre los dos cuerpos rígidos, más velocidad se consigue. Es lo que muchos profesores anglosajones llaman “retain the lag”, es decir, mantener el ángulo entre el brazo izquierdo y el palo durante la mayor parte del downswing. O lo que otros llaman “evitar lanzar el palo demasiado pronto”. Hay que avisar que no se mantiene el ángulo fijo desde el comienzo del downswing hasta un instante en el que comienza a aumentar, sino que el ángulo aumenta muy lentamente al principio, cada vez lo hace más deprisa, y al final la velocidad de cambio es máxima.

- No es necesario la acción de las muñecas en la parte final del swing para alcanzar grandes velocidades. Cierto es que se si actúan se puede conseguir una velocidad mayor pero la dificultad que esto tiene aconseja que este mecanismo no sea utilizado ni tan siquiera por los golfistas de hándicap más bajo. Se trata de un sentimiento compartido por muchos grandes jugadores como Ben Hogan o Jack Nicklaus que consideraban que en el impacto había que dejar moverse al palo.
Es el mismo fenómeno que ocurre cuando se utiliza un látigo. Al principio el movimiento más veloz se produce en las partes más cercanas a la muñeca y al final estas se van quedando paradas y por un principio físico conocido como “conservación de la cantidad de movimiento” las partes del extremo se aceleran al máximo. Es como si toda la velocidad que han alcanzado todas las partes del látigo se concentrara en una pequeña parte del mismo, aún a costa de que el resto disminuya su velocidad.
Para acabar una curiosidad. En el arte militar se conoce desde la antigüedad (era conocido incluso por los romanos) unas máquinas de lanzar proyectiles llamadas fundíbulo ó trabuquete (en inglés trebuchet) capaces de lanzar objetos destructivos a distancias considerables en las que se utilizaba el mismo principio de diseño: el doble péndulo. Para el curioso existe incluso una tienda que comercializa juguetes de este tipo. http://www.trebuchet.com/

O puede verse el funcionamiento en este video.
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Cómo puede un jugador generar más backspin
Posted on October 3rd, 2009 No commentsEn dos entradas anteriores se explicaban los fundamentos físicos de la generación de backspin y las características que tiene que tener la bola para generar backspin. Con ese conocimiento podemos comprender mejor qué deberemos hacer si lo que queremos es generar más backspin con el casi seguro propósito de que la bola se pare lo más pronto posible.
Para ello varios consejos pueden ayudar:
- Si tenemos la posibilidad de utilizar varios palos para cubrir la distancia, sin hacer manipulaciones al swing, elegiremos el que tenga mayor loft, es decir, el que tenga más grados. Con ello vamos a generar más backspin por varios motivos. En primer lugar porque cuando más grados más backspin se genera. Y en segundo lugar porque para alcanzar la misma distancia hay que hacer un swing con más velocidad y cuanta más velocidad, más backspin se genera. Esta sería una situación típica cuando nos enfrentamos a la ejecución de un golpe de pitch.
- Si cambiando de palo no nos basta, habrá que realizar modificaciones al swing. Para ello, el siguiente recurso es aumentar los grados de la cara del palo mediante la técnica de abrir la cara del palo. Se trata de girar la cara del palo en el sentido de las agujas del reloj y, para compensar, el stance debe girar en sentido contrario a las agujas del reloj. La explicación es exactamente la misma que en el caso anterior: se genera más backspin porque el “loft efectivo” es mayor y porque se hace un swing de mayor velocidad.
Sería el caso de un golpe de lob que se utiliza cuando se quiere recorrer una distancia muy corta y conseguir que la bola pare muy rápida. O cuando se necesita salir de un bunker y para la bola enseguida. Pero también se podría utilizar la misma técnica con golpes más largos. Por ejemplo sustituyendo el golpe con un hierro 4 por un golpe con un hierro 3 con la cara abierta y apurando algo más la fuerza que se imparte en el golpe. Obviamente, en este caso el riesgo de fallar el golpe es mayor pero es una opción razonable para los jugadores de handicap más bajo.
- Cuando lo anterior no es suficiente, como cuando lo que necesitamos es simplemente un golpe de chip, una opción es colocar la bola retrasada en el stance. Con ello se consigue un ángulo de impacto más vertical que genera más backspin. El problema es que esta posición retrasada hace que el contacto tenga que ser más preciso y el riesgo de error sea mayor. Por eso instructores como Stan Utley prefieren dejar la bola en el centro del stance mientras sea posible. De cualquier manera, el backspin que se puede generar con un swing muy lento es poco a no ser que se arriesgue mucho y se acentúe la verticalidad del swing. Y ni aún así.
En todos los casos citados, generar más backspin supone optar por un golpe más arriesgado en el que las posibilidades de fallos son mayores. Lo que, obviamente, obliga a analizar en cada situación de juego el riesgo que se asume y la recompensa que se obtiene.

