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Cómo conseguir un golpe descendente
Posted on March 11th, 2010 No commentsQue hay que conseguir un impacto descendente es uno de los principios más escuchados entre los que enseñan el deporte del golf. No me voy a cuestionar hoy su por qué, ya lo haré en otra ocasión. Me voy a centrar en intentar explicar cómo conseguirlo.
Lo más importante es entender que para que el impacto sea descendente, la cara del palo debe impactar a la bola antes de que alcance el punto más bajo del swing (ver esta entrada para más detalles de cuando se produce esto).
Después haremos algunas simplificaciones. Supondremos que existe un centro de giro “más o menos fijo” y lo ubicaremos en la parte superior de la columna vertebral, en el cuello. Alrededor de él se establecerá un movimiento de doble palanca en el que un segmento estará formado por los brazos y el otro por el palo. Lo que hay que entender aquí es que la velocidad es mayor en la cara del palo que en las manos. Eso quiere decir que, si se analiza el movimiento en dos instantes próximos, importará más, en términos relativos, lo que haga la cara del palo que lo que hagan las manos. (Nota: para ser exactos esto no es cien por cien cierto, pero sí lo suficiente; simplificaciones que exige la ciencia).
Como el análisis de todas las posibilidades puede resultar bastante pesado, me voy a ceñir a presentar solamente los “casos favorables” explicando por qué lo son. El resto, me lo guardo en la libreta de borradores.
Caso 1: el palo gira alrededor de las muñecas
En este caso, la solución para lograr un golpe descendente es conseguir que las manos se encuentren adelantadas en el momento del impacto. Si se consigue esto, en los instantes posteriores al impacto la cara del palo bajará porque es más importante lo que baja la cara del palo que lo que puedan hacer las manos.
Además, si el centro del giro (el cuello) está adelantado respecto a la bola, el efecto descendente se acentúa aún más. Porque después del impacto bajan las manos y baja la posición relativa de la cara del palo respecto a las manos.
En cambio, si el centro del giro (el cuello) está retrasado respecto a la bola, el movimiento es más suave ya que se compensan dos movimientos: las muñecas suben y la cara del palo baja relativamente respecto a las muñecas. Y, casi siempre, es más importante el movimiento relativo de la cara del palo. Esto hace que el movimiento de descenso sea menos abrupto y por lo tanto más consistente.
Caso 2: el palo no gira alrededor de las muñecas
En este caso la situación es mucho más sencilla. La única posibilidad de conseguir un golpe descendente es que el cuello se encuentre adelantado respecto a la bola. Así de simple.
Aplicación al juego
Tanto el golpe de putt como el de chip se suelen realizar con movimientos parecidos a los del caso 2. Por eso, para conseguir un golpe descendente el cuello ha de estar adelantado respecto a la bola. Es por esto que resultan de utilidad consejos clásicos como “retrasar la bola en el stance” del golpe de chip o “desplazar el peso hacia el pie derecho”.
En el pitch y en el swing normal, nos encontramos en la situación que describe el caso 1. Por eso, para conseguir un golpe descendente las manos han de permanecer adelantadas respecto a la cara del palo en el momento del impacto.
Cuando utilizamos palos largos la bola se suele colocar más adelantada respecto al centro de giro. Por eso el impacto descendente se suaviza y se producen chuletas menos profundas. Por el contrario, con los palos cortos la bola se coloca más atrás en el stance, más cerca del centro de giro, con lo que el impacto es más descendente produciendo una chuleta más profunda.
Y si seguimos el razonamiento, la chuleta más profunda se produciría cuando se de un golpe de pitch con la bola retrasada. Algo que haríamos cuando se quisiera maximizar la generación de backspin para que la bola se parara pronto.
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