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Cómo es el nuevo método de la PGA para valorar el putt de los golpistas
Posted on April 6th, 2010 2 commentsAl principio de la década de los 60, la Golf Society of Great Britain encargó a un grupo de científicos del Imperial College of Science and Technology en Londrés que realizaran un estudio sobre el deporte del golf. Una de las conclusiones más sorprendentes de su estudio tenía que ver con el cálculo del número de golpes que necesitaba un golfista profesional para embocar la bola en función de la distancia al hoyo. Lo que descubrieron es que, contrariamente a lo que la razón preveía, dicho número era directamente proporcional a la longitud del hoyo. La relación era:
Número de golpes = 0,0044 * longitud en yardas + 2,35
Eso quería decir que, por ejemplo, un hoyo de 300 yardas necesitaba una media de 3,65 metros, mientras que uno de 500 yardas necesitaba una media 4,57 golpes. El descubrimiento sirvió para que durante muchos años la dificultad de un campo se basara principalmente en la longitud del mismo. Algo que evolucionó en el actual sistema de handicap que se explicaba en una entrada anterior.
Casi 50 años después, investigadores del Massachusetts Institute of Technology, trabajando con la PGA Tour acaban de proponer un método para comparar la calidad de los jugadores de golf en cada fase del juego. Y para ello utiliza un concepto muy similar al descubierto medio siglo antes.
El principio en el que se basa es que en cada punto de un hoyo al golfista le quedarían, en media, un determinado número de golpes para embocar la bola. Dicho valor se calcularía como la media de los golpes que han necesitado otros golfistas desde ese punto. Sería algo equivalente a la formula enunciada anteriormente y, en general, se concretaría en un número “con decimales”.
Si desde ese punto da un golpe, la bola llegará a un segundo punto dentro del hoyo. Desde este punto, al golfista le quedará un número de golpes menor que el anterior (suponiendo que el golpe no haya sido un desastre, claro) para embocar la bola. Si la diferencia entre ambos valores es exactamente 1, entonces el golpe dado será “un golpe estándar”, el golpe dado por la media de jugadores. Si el valor es mayor que 1, eso querrá decir que el golpe ha sido mejor que la media y será tanto mejor cuanto mayor sea el valor obtenido. Es decir, se ha mejorado su situación respecto a la media. Y al revés, si el valor es negativo el golpe efectuado será peor que la media.
Para facilitar los cálculos utilizaremos una medida muy similar que denominaríamos “valor del golpe” y que se calcularía utilizando la formula:
Valor del golpe = “golpes restantes antes” – “golpes restantes después” -1
Con esta definición, valores positivos suponen golpes mejor que la media y valores negativos golpes peor que la media. Y el cero se corresponde con la media de jugadores. Un ejemplo concreto se ilustra en la siguiente figura creada a partir del hoyo 2 del Centro Nacional de Golf de Madrid. Advirtiendo que los valores utilizados son completamente imaginarios.
Lo difícil es, pues, cómo calcular los “golpes restantes” para cada posición del campo. Y aquí es donde entra la innumerable base de datos de la PGA, que registra cada golpe dado por un jugador de un torneo del circuito norteamericano almacenando la posición exacta del campo en la que queda la bola. Algo que supone un despliegue descomunal tanto de medios humanos como técnicos. Con esta información es posible calcular, para cada posición, el número medio de golpes que, en media, tardan los jugadores en embocar el hoyo. Bueno, más o menos, porque resulta imposible hacer el cálculo para las infinitas posiciones de la bola en un hoyo.
El cálculo se puede hacer “moderadamente bien” para los golpes desde el green porque el conjunto de posiciones se reduce considerablemente. Por eso la técnica la va a utilizar la PGA para valorar la calidad del juego de putt de los jugadores. Utilizando el concepto “putts ganados” (“putts gained”), que sería una media del “valor de golpe” de todos los golpes de putt de cada jugador. Pero compensado para tener en cuenta la dificultad del campo en el que se juega. Porque no todos los jugadores juegan en los mismos campos y en las mismas condiciones.
Todo ello porque las medidas clásicas sobre el golpe de putt (como el “número medio de putts por hoyo”) son malas y no es raro que golfistas famosos por su buen pateo den resultados malos en esas medidas. Esto ocurre porque es más fácil embocar cuanto mejor sea la posición en el green en la que se encuentre la bola. Y esto depende de lo bueno que sea el jugador a la hora de acercarse al green. O de lo malo, porque un jugador que no alcanza bien el green en muchas ocasiones tiene que hacer muchos golpes de chip que dejan la bola cerca del hoyo. Y putts cortos suponen golpes más fáciles.
En cambio con la medida propuesta se valora cada golpe SOLAMENTE en relación con golpes semejantes. Es decir, mide cuanto de bueno ha sido cada golpe en función de su dificultad. Por eso resulta mucho más precisa como valoración de la calidad del juego y no tanto de las condiciones de cada golpe.
La pregunta final es lógica después de toda esta explicación. Y, ¿cambia mucho las comparaciones entre jugadores? La repuesta es claramente sí, como se aprecia en los datos siguientes.
Jugador Ranking por “putts ganados” Ranking por “putts por vuelta” Luke Donald 1º 4º Tiger Woods 2º 22º Ben Curtis 3º 104º Bryce Molder 4º 69º Brad Faxon 5º 1º
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[...] in the Face of Experience, Competition, and High Stakes.” El segundo es el que sirve de base la nueva forma de medir el juego de putt del que hablamos en una entrada [...]
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Cómo tomar estadísticas para mejorar nuestro juego @ Un ingeniero juega al golf August 19th, 2010 at 21:48
[...] el golf es un deporte plagado de estadísticas, algunas de ellas mejorables como explicábamos en esta entrada. No en vano, se utilizan enormes recursos tanto humanos como materiales en su recopilación, [...]
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