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Cómo afecta la nueva normativa de estrías a los golpes
Posted on May 29th, 2010 No commentsTenía ganas de ver cómo estaba afectando la nueva normativa al juego. Y, sobre todo, de comprobarlo por mi mismo en un torneo real con jugadores de primera fila. La ocasión ha sido la celebración del Madrid Masters de Golf y los observados los componentes del partido del viernes que tuve la ocasión de seguir en su mayor parte: Alvaro Quirós, Gonzalo Fdez Castaño y Francesco Molinari.
La hipótesis de trabajo era que los jugadores se encontrarían aún en proceso de adaptación a las nuevas estrías. Y que todavía ejecutarían los golpes con el tacto de los viejos palos. Por lo que observando en qué condiciones se producían los errores y, sobre todo, de que forma, se debería tener una información tremendamente valiosa sobre cual era el efecto real de la nueva normativa. Y había que verlo en el campo, desde donde es posible observar con precisión la condiciones exactas en las que se ejecuta el golpe. Una retransmisión televisiva no era suficiente. Luego veremos porqué.
Explicado de forma muy sencilla, lo que dice la nueva normativa es que los palos no pueden tener unas estrías tan grandes como tenían hasta ahora. De hecho su volumen se reduce aproximadamente a la mitad. La idea es aumentar la dificultad la dificultad del juego para los profesionales que tendrían menos capacidad de generar backspin en sus golpes. El afectado sería el jugador aficionado al que cualquier ayuda para disfrutar del juego le viene “de perillas”. La normativa afecta a los profesionales desde el 1 de enero de 2010 y a los amateurs a partir de 2024, fecha en la que tendrán que utilizar nuevos palos. Además, a partir del 1 de enero de 2011 los fabricantes están obligados a vender palos con las nuevas estrías.
Pues bien, la observación sobre el terreno fue la siguiente.
Cuando la bola se situaba en un lie bueno apenas si se notaban diferencias en los resultados. Los golpes llegaban al green y se quedaban bastante clavados siguiendo el clásico estilo de “lanzar dardos” de los profesionales.
En cambio, cuando la bola estaba situaba en un rough de un espesor medio el resultado habitual es que después del contacto con el suelo la bola rodaba demasiado, casi con toda probabilidad más de lo esperado por el jugador. Esto hacía que la bola se alejara demasiado del hoyo dejando un golpe de putt complicado. Y ocurría tanto el golpes de pitch a una distancia de menos 50 metros como en los golpes alrededor de green.
Sin embargo, cuando el rough era espeso o muy espeso el resultado solía ser también bueno. Relativamente bueno, claro, porque este tipo de golpes es muy complicado. Pero parecía que los jugadores tenían mucho más dominado este tipo de situaciones.
En resumen, que fue un placer observar como lo que dictaba la teoría se cumplía en la práctica. Como explicábamos en esta entrada, cuando el lie es bueno apenas si hay diferencia entre el tipo de estrías que se utilice. Los resultados no serían excesivamente diferentes incluso aunque se utilizara un palo sin estrías.
Cuando el rough es excesivo, el contacto es tan malo que casi daría igual usar un palo de golf que un bate de béisbol. Es broma, claro. Lo que si es cierto es que en este tipo de situaciones hay tanta hierba entre la cara del palo y la bola en el momento del impacto que poco importa la forma de la cara del palo. Por eso los resultado de este tipo de golpes me parecieron bastante similares a los que se producían antes del cambio de normativa.
En cambio cuando el espesor del rough era moderado sí que observé notables diferencias. En este tipo de golpes es cuando más se nota que el volumen de las estrías ha disminuido. El volumen de hierba (y de humedad) que se queda entre la cara y la bola se ve compensado en menor medida por el menor volumen de estrías. Es como si antes, con las estrías más grandes, hubiera más espacio para que la hierba y la humedad quedaran ocultas, de forma que la cara presentara una superficie más lisa en el contacto. Por decirlo de una forma que se entienda, aunque no sea muy precisa.
El resultado es que la bola es golpeada con menos backspin lo que causa que tarde más en pararse y rueda más en el green. Justo lo observado en el campo. Es como si los jugadores fueran a necesitar un poco más de tiempo para ajustar el toque adecuado para cada situación.
Yo, por si acaso, voy a cuidar mis queridos wedges con sus estrías cuadraditas. Porque hasta el 2024 queda todavía mucho trecho y los fabricantes están inventando nuevas tecnologías para revertir la situación. Un ejemplo: los CG15 de Cleveland con microestrías.
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